Un presupuesto mal hecho cuesta dinero de dos formas: si te quedas corto, trabajas gratis los últimos días; si te pasas, pierdes el trabajo frente a otro que cobra menos por lo mismo. Y si el documento en sí parece improvisado — un WhatsApp con un número suelto, o una nota de papel — el cliente duda antes de decir que sí, aunque el precio le parezca bien.
Un presupuesto que da confianza no necesita ser largo. Necesita tener estos datos, en este orden:
Lo mínimo que debe llevar
- Quién eres: nombre o razón social, NIF/CIF y forma de contacto. Si además llevas tu logo, mejor — es lo primero que el cliente ve.
- A quién va dirigido: nombre del cliente y, si es una empresa, sus datos fiscales.
- Qué vas a hacer, descrito en una frase clara, no en jerga técnica que el cliente tenga que descifrar.
- Importe y IVA, con la base y el total bien separados — nunca solo un número final sin desglose.
- Número y fecha. Aunque no factures todavía, numerar los presupuestos desde el primero te ahorra un lío cuando sí lo hagas.
- Condiciones de pago, si las hay: por ejemplo un 30% al aceptar y el resto al terminar.
Cómo calcular el precio sin adivinar
El error más habitual es calcular el precio de cabeza cada vez y no volver a mirar cuánto salió el trabajo anterior parecido. Si apuntas tus precios por concepto (por ejemplo, cambio de grifo de cocina a 45 €, o metro cuadrado de pintura lisa a 8 €), cada presupuesto nuevo es coger esos números y sumarlos — no reinventar el precio cada vez, y no arriesgarte a que un día calcules por debajo de lo que de verdad te cuesta el trabajo.
Ejemplo real
Pedro es fontanero. Un cliente nuevo, Juan, le pide cambiar el grifo de la cocina y revisar una fuga en el baño. Pedro necesita:
- Los datos de Juan (nombre, teléfono, dirección).
- Una descripción del trabajo: cambio de grifo de cocina y revisión de fuga en baño.
- El precio: si Pedro ya tiene guardado que un cambio de grifo sale por 45 € y una revisión de fuga por 30 €, el presupuesto es 75 € + IVA, sin tener que pensarlo dos veces.
Con TuFaena esto se hace diciéndoselo por chat tal cual, en una frase: crea un presupuesto para Juan, cambio de grifo de cocina y revisión de fuga, 75€ IVA no incluido — y el documento sale numerado, calculado y listo para enviar, sin plantilla ni Excel de por medio.
Antes de enviarlo
- Revisa que el nombre del cliente y el importe estén bien — parece obvio, pero es el error que más mala imagen da.
- Guarda tú también una copia, no solo la que le mandas al cliente.
- Envíalo cuanto antes tras la visita o la llamada: cuanto más tarde llegue, más fácil es que el cliente ya haya llamado a otro.
Una vez enviado, lo siguiente no es olvidarte de él — es hacer seguimiento sin agobiar al cliente. De eso habla el siguiente artículo: cómo hacer seguimiento de un presupuesto sin parecer pesado.