Poner precio a mano, cada vez, tiene dos riesgos: te quedas corto y trabajas gratis los últimos días, o te pasas y el cliente se va a otro que cobra menos por lo mismo. Los dos errores vienen de lo mismo — calcularlo de memoria en vez de tener ya decidido cuánto vale tu tiempo.
La fórmula, sin complicarla
Para casi cualquier oficio, el precio de un trabajo sale de sumar tres cosas:
- Materiales, al coste que te suponen a ti (no al de venta al público, salvo que apliques margen sobre ellos).
- Tu tiempo, calculado como horas estimadas × tu tarifa por hora.
- Margen, para cubrir lo que no se ve a simple vista: desplazamientos, imprevistos, herramienta que se desgasta, los días que no facturas porque estás de baja o de vacaciones.
El gasto que casi todo el mundo se olvida: el tiempo muerto
Si trabajas 6 horas facturables al día pero cuentas tu tarifa como si trabajases 8, estás regalando 2 horas diarias sin darte cuenta — desplazamientos, presupuestar, contestar mensajes, comprar material. La forma de no perder ese margen es calcular tu tarifa por hora a partir de lo que necesitas ganar al mes entre las horas que de verdad facturas, no entre las horas que trabajas en total.
Ejemplos por oficio
Estos números son solo para ilustrar el método — el precio de mercado real varía mucho según la zona, la experiencia y la demanda, así que ajústalo a tu caso:
- Fontanero: cambio de grifo — 20 min de mano de obra + grifo aportado por el cliente. Si tu tarifa/hora es 30 €, son 10 € de mano de obra, pero el desplazamiento y la garantía justifican un mínimo por visita (por ejemplo 45 € para trabajos cortos, aunque la mano de obra sola valga menos).
- Peluquería a domicilio: corte + desplazamiento — aquí el desplazamiento no es gratis solo porque no se vea en el resultado; súmalo aparte o inclúyelo en un precio superior al de local fijo.
- Diseño o trabajo digital por encargo: aquí el margen tiene que cubrir las revisiones — decide de antemano cuántas rondas de cambios incluye el precio y cuánto cuesta cada ronda extra, para no acabar regalando horas de retoques.
Guarda el precio una vez, no lo recalcules cada vez
El verdadero ahorro de tiempo no es calcular bien una vez, es no tener que volver a calcular lo mismo la próxima vez. Con TuFaena guardas tus tarifas por concepto — “hora de trabajo” a 30 €, “metro cuadrado de pintura” a 30 €, o lo que uses tú — y cuando le dices a Faena la cantidad (“3 horas de electricista y 2 metros de canalización”), calcula el importe sola, sin que tengas que hacer cuentas ni abrir una hoja de Excel.
Una vez tengas el precio claro, lo siguiente es que el presupuesto en sí dé confianza — de eso habla cómo hacer un presupuesto profesional para un cliente.